Descubre la historia de la Torre del Oro de Sevilla

· 25 septiembre, 2018
Sus muros han resistido el paso del tiempo, terremotos y asaltos. Con 800 años de historia, la Torre del Oro es uno de los monumentos más bellos de Sevilla.

La Torre del Oro de Sevilla es uno de los monumentos más característicos de la ciudad, pues se erige elegante y hermosa junto al Guadalquivir. Imposible apartar los ojos de ella cuando se pasea por la orilla del río. Pequeña, sí, pero con una historia increíble que contar y que hoy vamos a desvelarte.

La historia de la Torre del Oro de Sevilla

torre del Oro de Sevilla
Torre del Oro

La Torre del Oro de Sevilla es una torre militar albarrana, como se denomina a las fortalezas o torres de vigilancia que estaban separadas de las murallas. Su construcción se comenzó en el año 1220 y tuvo una duración de un año. Fue el último elemento de defensa de la ciudad en levantarse, dando así por cerrado el sistema defensivo de Sevilla.

Fue el gobernador de la ciudad en aquel tiempo, Abù-I-Ulà, quien mandó su construcción y se unía con la torre de Plata y el Alcázar. Hoy día alberga el Museo Naval de Sevilla, en el que podrás encontrar grabados, cartas marinas, documentos históricos y diversos instrumentos de navegación.

Cómo es la Torre del Oro

Torre del Oro de Sevilla
Parte superior de la torre

Está compuesta de tres cuerpos, cada uno mandado construir por un gobernante diferente. El primero fue encargo, como dijimos antes, de Abù-I-Ulà, mientras que el segundo se levantó por orden de Pedro I El Cruel.

El tercer cuerpo, que tiene forma de cilindro y que termina en una cúpula redondeada, fue obra de Sebastián Van der Borcht. Se hizo después del terremoto que azotó Lisboa en 1755 y que afectó gravemente a la torre.

Aunque fue una torre militar y hoy la ocupa en Museo Naval de Sevilla, también se usó como capilla en honor a San Isidoro de Sevilla, y más tarde como prisión.

En cuanto a su nombre, hay diferentes teorías. Por un lado, se dice que su origen se debe al brillo que desprendían los azulejos que la recubrían y que se reflejaban sobre el agua del río. Por otro, se ha señalado que podría deberse a  a una mezcla de cal y paja prensada en sus muros.

Sus momentos difíciles

Torre del Oro de Sevilla
Torre del Oro

Aunque han sido muchos los momentos complicados por los que ha pasado esta torre, hay que destacar algunos en especial. En el terremoto de Lisboa la Torre del Oro de Sevilla quedó devastada. Se llegó incluso a plantear su demolición. Sin embargo, la firme oposición de los sevillanos hizo que la torre se reparase.

Otra época difícil a destacar fue la Revolución de 1868. En aquel momento los revolucionarios tiraron los los lienzos de la muralla para venderlos y lucrarse con ello. La torre parecía estar destinada a correr la misma suerte. Pero de nuevo el pueblo de Sevilla se empeñó en defender y salvar tan bello monumento.

Sus restauraciones

Museo Naval en la Torre del Oro
Museo Naval – Emilio / Flickr.com

Una construcción con tantos años de existencia, como hemos visto, ha pasado por épocas diversas, muchas de las cuales casi terminan con ella. Pero afortunadamente, la Torre del Oro de Sevilla ha resistido el paso del tiempo, la furia de la naturaleza y los afanes destructivos del hombre.

Eso sí, después de cada periodo de abandono o destrucción la torre fue restaurada, lo que fue modificando su aspecto. Primero tras el terremoto, cuando se construyó el cuerpo cilíndrico que la corona. Después tras los destrozos de los revolucionarios.

Fue en 1900 cuando comenzaría una nueva reconstrucción.  Y ya en los años 40 se acometerían más trabajos, en este caso para habilitar en su interior dos plantas que dieran cabida al museo que hoy alberga. Hace apenas unos años, en 2005 pasaría de nuevo por un “lavado de cara”.

Unos años antes, durante la celebración de la Exposición Universal de Sevilla, en 1992, la torre protagonizaría un de hermoso acontecimiento: su hermanamiento con la Torre de Belém, en Lisboa.

La Torre del Oro de Sevilla, mucho más modesta que la Giralda, es sin embargo, uno de los mayores atractivos de la ciudad. Merece la pena admirarla desde el río, desde el puente de San Telmo y, por supuesto, subir a lo más alto para disfrutar de una de las vistas de la ciudad más bonitas. ¿Te lo vas a perder?