La estación de esquí de Navacerrada, a un paso de Madrid

La estación de esquí de Navacerrada, a un paso de Madrid

Escrito por Adrián Pérez

Última actualización: 22 enero, 2018

A más de 1.800 metros sobre el nivel del mar, la estación de esquí de Navacerrada se ubica en plena sierra de Guadarrama, en el centro de España. Está a solo 60 kilómetros de Madrid y dispone de todas las instalaciones necesarias para disfrutar de los deportes invernales.

Llegar a la estación de esquí de Navacerrada

Vista de Navacerrada
Navacerrada – Leklife

La estación de esquí de Navacerra está perfectamente comunicada. A ella se llega por la carretera M-601 (vertiente madrileña) o CL-601 (vertiente segoviana). Esta es la carretera que comunica Collado Villalba con Segovia. Desde el propio puerto comienza la carretera CL-604, que conduce a los pueblos del valle del Lozoya, pasando por el puerto de Cotos.

Eso sí, si se va en coche conviene hacerlo temprano. Hay que dejar el vehículo en el gran aparcamiento que rodea la estación. Pero en días festivos y fines de semana este puede saturarse muy pronto.

Además de usar la carretera, una de las mejores maneras de llegar al puerto y a la estación de esquí de Navacerrada es en tren. Desde Madrid el servicio de cercanías (C-8b) sale de la estación Chamartín hasta Cercedilla. Allí hay que tomar el tren de Cotos (C-9) hasta Navacerrada.

Cómo es la estación de esquí de Navacerrada

Esta estación de esquí tiene pistas que discurren por una zona boscosa entre dos valles, los de Navalmedio y Valsaín. Está dividida en dos zonas diferenciadas:

1. Zona baja

Estación de esquí de Navacerrada
Estación de Navacerrada – Neticola Sny / Flickr.com

Aquí están las pistas para principiantes y para los que esquían con un nivel medio. Son pistas más cortas y simples, protegidas del clima adverso del invierno.

Se ubican a oeste del puerto de montaña, rodeadas por un bosque de pinos silvestres. Esta zona cuenta con un área reservada a los paseos en trineo. Sus nombres son Escaparate (I y II), Telégrafo, Iniciación, Estación, El Bosque y Snow Park.

2. Zona Alta

Esquiador en la estación de esquí de Navacerrada
Estación de Navacerrada – Alexandru Logel

Las pistas son de mayor dificultad, para esquiadores con un nivel medio-alto. Para acceder se puede usar el telesilla de Guarramillas. Los nombres de las pistas de la zona alta son Guarramillas (I y II), Pala-Montañeros, La Mancha, Pluviómetro (I y II), Arroyo Seco (I y II) y Stadium. Esta última es la más difícil, aunque no la más extensa (Pala-Montañeros tiene 1300 metros de longitud).

Cuando el clima lo permite, la estación dispone de cañones de nieve artificial, de modo que, aunque no se produzcan nevadas sí se puedan utilizar las pistas de la estación de esquí. Por supuesto, cuenta también con todos los servicios necesarios, desde cafeterías y restaurantes a servicio médico o escuela de esquí.

El puerto de Navacerrada

Senderistas en Navacerrada
Navacerrada – Jose Luis Vega

Subir a Navacerrada es una excelente opción incluso si no se practican los deportes de nieve. Se puede llegar a la Bola del Mundo (2.180 metros) en el telesilla de Guarramillas, que los fines de semana está operativo con uso turístico durante la temporada de esquí.

Además, en cualquier época se pueden realizar diferentes rutas de senderismo por los alrededores, tanto en la vertiente segoviana del puerto como en la madrileña. Las hay para todos los niveles, algunas son cortas y con poco desnivel, otras, como la llamada de la “Cuerda Larga”, son bastante más exigentes.

Cualquiera de estas rutas permite disfrutar de algunos de los parajes y las vistas más hermosas de la sierra del Guadarrama, que, conviene recordar, es desde no hace mucho parque nacional. Eso sí, también es  importante no olvidarse de llevar la equipación adecuada.

“No es más quien más alto llega, sino aquel que influenciado por la belleza que le envuelve, más intensamente siente.”

-Maurice Herzog-

Historia del puerto de Navacerrada

Puerto de Navacerrada
Puerto de Navacerrada – Carmelo Peciña / Flickr.com

Este puerto, situado a más de 1.800, metros es uno de los más altos de España. Lo proyectó el arquitecto real Juan de Villanueva en 1778 y se abriría al tráfico diez años después, durante el reinado de Carlos IV. Aquellos que deseaban pasar por allí debían pagar un “portazgo”.

En poco tiempo se convirtió en un camino usual para los reyes y los ministros que viajan hacia la Granja de San Ildefonso. Si necesitaban descansar en el camino, aquí había una Fonda Real. Una época en la que tenía otro nombre, este era el el puerto de Manzanares.