Escalera al cielo en Hawái: ¿te atreves a subir?

La escalera al cielo es un sitio fantástico, desde cuya cima puede obtenerse una panorámica inigualable de Hawái y sus alrededores. Sin embargo, en la actualidad está prohibido el acceso al sitio, por el peligro que supone.
Escalera al cielo en Hawái: ¿te atreves a subir?

Escrito por Edith Sánchez, 22 julio, 2021

Última actualización: 27 julio, 2021

La escalera al cielo se encuentra ubicada en Oahu, Hawái, y constituye uno de los sitios turísticos más interesantes de Honolulú. Aunque el ingreso al público está prohibido, montañistas, turistas y lugareños realizan ascensos de forma permanente.

Sectores de esta escalera se encuentran en mal estado y a cada lado del trayecto hay precipicios, por lo que resulta un peligro. Aun así, muchos se arriesgan porque consideran que resulta una experiencia única, que se conservará para siempre en la memoria.

El origen de la escalera al cielo

El origen de la escalera al cielo
Durante la década de los años 50, las escaleras pasaron de ser de madera a metal por un costo aproximado de un millón de dólares.

El origen de la escalera al cielo se remonta al año 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos decidió contratar una empresa para su construcción. El objetivo era instalar una antena de radio capaz de intercomunicar a su flota de navíos.

Dichas embarcaciones realizarían maniobras militares en el Pacífico, por lo que todo el procedimiento debería mantenerse en secreto. Además, se crearía una base militar que debía velar por la seguridad y el mantenimiento de dicha construcción.

Luego de la guerra y durante la década de los años 50, estas instalaciones se convirtieron en una emisora de radio. Por esta época fue cuando la estructura, que era de madera, fue reemplazada por una de metal a un costo cercano al millón de dólares.

Así se inauguraron los 3922 escalones de la extensa escalera Haiku o escalera al cielo que conocemos hoy. Junto con un teleférico que cumplía con la función de trasladar a los operadores de la estación de radio, ya que de otra manera resultaría algo extenuante.

El cierre de la estructura

La escalera al cielo estuvo abierta al público general hasta 1987. En aquel año, las autoridades la consideraron insegura por la ausencia de mantenimiento. Por eso decidieron clausurarla y poner fin a las emisiones de la estación de radio.

Desde entonces han permanecido cerradas, a pesar de ser parte del listado de sitios imperdibles de la isla. En este sentido, la población está dividida: mientras que unos se oponen a su reapertura, otros manifiestan que es un tesoro histórico que se debe recuperar.

Esta situación no ha impedido que turistas y excursionistas se escabullan e ignoren al guardia que custodia la entrada. Con tal de experimentar la emoción que implica recorrer los 1220 metros de la estructura y poder tocar el cielo con sus dedos, hacen lo que sea.

La escalera al cielo, una experiencia surrealista

El trayecto de la escalera al cielo atraviesa cadenas de montañas de una exuberante vegetación y fauna. Es entrar en contacto directo con la naturaleza y respirar un aire realmente fresco.

A mitad del tramo, el camino parece desvanecerse en medio de la niebla del amanecer y la sensación es que conduce directo al cielo, de ahí su nombre. Esto constituye una experiencia surrealista y maravillosa.

A medida que se recorre, se van descubriendo cosas nuevas, como las mejores panorámicas de toda la isla. Sin duda puede ser un recorrido agotador, pero hace parte de esas cosas por las que vale la pena el esfuerzo.

Amigos de la escalera al cielo

Amigos de la escalera al cielo
La organización Friends of Haʻikū Stairs busca recuperar las escaleras a través de labores de mantenimiento.

En el año 2015, luego de una tormenta devastadora, parte de la estructura desapareció o fue destruida. Esta situación motivó a un grupo de residentes a crear una organización conocida como Amigos de las escaleras Haiku.

Su objetivo primordial consistía en recuperar la escalera al cielo, por su importancia histórica y para la identidad de sus habitantes. Desde entonces, vienen adelantando labores de mantenimiento poniendo en marcha proyectos de preservación.

Del mismo modo, libran una batalla contra quienes se oponen a convertir el lugar en un destino turístico oficial. Agregan que su desmantelamiento por parte del Estado resulta más costoso que su recuperación.

Están convencidos que es un destino turístico único en el mundo que vale la pena preservar. De hecho, consideran varias alternativas que aseguren su autofinanciamiento, como restaurarlas y empezar a cobrar por el acceso.

Correr el riesgo o no

Los habitantes de la zona residencial cercana al ingreso de la escalera al cielo son quienes más se resisten a que se abra este destino turístico. Manifiestan su inconformidad sobre la base de la cantidad de automóviles y personas que congestionarían el lugar.

Aunque siempre hay un vigilante encargado de prohibir el paso a quien desee ingresar, existen varios sectores por donde se puede entrar. Incluso, hay guías clandestinos que por dinero están dispuestos a prestar ese servicio.

Por otro lado, a pesar de que son muy raros los casos en que los infractores son sorprendidos por agentes de la policía, siempre es una posibilidad. En estos casos, quienes sean atrapados pueden terminar pagando una multa de hasta 1000 dólares o ir a la cárcel hasta por 6 meses.

Muchos piensan que las restricciones actuales solo conllevan riesgos innecesarios que se podrían evitar con la reapertura. Sin embargo, las posibles multas de las entidades involucradas es lo que más despierta temor en los aventureros.

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