El Partenón de Atenas, el símbolo del florecimiento de Grecia

Cuando pensamos en Grecia, la primera imagen que se nos viene a la mente es, sin duda, el Partenón de Atenas. Su grandiosa estructura refleja el extraordinario florecimiento tanto cultural como artístico que alcanzó la capital griega durante el siglo V a. C. No solo aparece en todos los itinerarios turísticos de los que viajan a Grecia, sino que muchos sueñan con visitarlo algún día.

¿Cuándo y por qué se construyó el Partenón de Atenas?

Vista aérea del Partenón de Atenas
Partenón y Acrópolis – Aerial-motion

Treinta años después de las guerras que tuvieron lugar entre los ejércitos persa y griego en el año 480 a. C., llegaron a Atenas tiempos de paz. La ciudad había quedado arrasada por el conflicto. Entonces comenzó un ambicioso programa de restauración y reconstrucción de los antiguos templos y monumentos atenienses.

El edificio más importante que formó parte de este proyecto fue el Partenón. Se construyó sobre las ruinas de un templo anterior. Este templo estaba situado en uno de los lugares más privilegiados de la Acrópolis. Es decir, de la parte más alta de la ciudad.

Su construcción comenzó en el año 447 a. C. y fue un motivo de gran orgullo para los atenienses. Está dedicado a la diosa Atenea, la diosa griega de la sabiduría, la estrategia, la artesanía y la batalla.

El Partenón de Atenas, una maravilla de la arquitectura griega

Los arquitectos que lo diseñaron fueron Ictino y Calícrates. Estos estuvieron, a su vez, bajo las órdenes del famoso arquitecto y escultor Fidias. Fidias fue el encargado de diseñar la decoración escultórica y la gran estatua crisoelefantina (es decir, compuesta de oro y de marfil) de Atenea Parthenos. La estatua se encuentra en la parte central del templo.

Partenón de Atenas
Partenón – Samot

El proceso de construcción del templo comenzó en las mismas canteras. Allí era donde los picapedreros extraían los bloques de mármol que después formarían parte del templo. La totalidad del Partenón se construyó en mármol, a excepción del tejado (de madera).

Desde un principio, el diseño del Partenón estuvo condicionado para albergar la estatua de Atenea esculpida por Fidias. Su gran tamaño, de más de 12 metros de altura, requería de una cámara interior de más de 18 metros de anchura. Esta cámara se dividió en tres naves mediante unos órdenes de columnas de estilo dórico.

Las obras finalizaron en 9 años, es decir, en el 438 a. C., en pleno apogeo del poderío económico de la Atenas de Pericles. Cabe añadir que las esculturas del frontón (también diseñadas por Fidias) no se colocaron hasta 6 años más tarde, en el 432 a. C.

Una vez acabado, el Partenón, con sus enormes dimensiones, encarnaba la recuperación del sentimiento de riqueza, poder y gloria de antaño por parte de los atenienses. Y aún hoy lo sigue recordando.

Las esculturas del Partenón, de incalculable valor artístico

Frisos del Partenón de Atenas
Frisos del Partenón – Kilmer Media

Las esculturas representan el genio estético del arte clásico griego. Son, sin lugar a dudas, el mayor resultado artístico que ha conseguido la humanidad en todos los tiempos. Fidias decoró el templo con un gran número de esculturas y relieves. Representaban escenas tanto de la mitología griega como de la procesión de las Panateneas.

“La arquitectura es el testigo menos sobornable de la historia.”

-Octavio Paz-

El Partenón de Atenas hoy en día

Frontal del Partenón de Atenas
Frontal del Partenón – photonova

Lamentablemente, la historia no ha tratado especialmente bien al Partenón de Atenas: en 1687 fue utilizado como polvorín por los turcos y entre 1801 y 1803 los ingleses lo saquearon, llevándose la decoración escultórica, que se exhibe en el British Museum de Londres. Después, en 1894, se vio afectado por uno de los terremotos más fuertes de la historia de Grecia.

Hoy en día continúan las labores de conservación y reconstrucción dentro del templo. Sin embargo, nada de eso ha conseguido eclipsar la magia y la majestuosidad que desprende el impresionante edificio que se puede ver desde toda la ciudad coronando la Acrópolis.

Si visitas Atenas, el Partenón seguramente ocupe el número 1 en tu itinerario. Esto no es de extrañar, puesto que es el destino soñado de muchos. Pero, por supuesto, tenemos que recalcar que tanto Atenas como Grecia poseen muchos más lugares con encanto. Lugares en los que podrás revivir el florecimiento del pensamiento, del arte y de la historia de la antigua Grecia.

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