Culla, un bonito pueblo del Alto Maestrazgo en Castellón

Patricia Hernández · 18 enero, 2019
Escondido en el interior de la provincia de Castellón, Culla es un pequeño pueblo de aires medievales. Perfecto para una escapada rural.

Culla es un precioso municipio de Castellón con numerosos encantos. Y es que muchos de sus monumentos están declarados como Bien de Relevancia Local. ¿Quieres saber cuáles son? Nosotros te los descubrimos, junto a la historia y otros atractivos de esta encantadora localidad.

Historia de Culla, en Castellón

Para conocer los orígenes de Culla, en Castellón, debemos remontarnos a épocas prehistóricas. De ellas se han encontrado restos arqueológicos, por ejemplo, en la Roca del Corb. No obstante, es a partir de la Edad Media cuando se obtienen registros históricos sobre el municipio.

Calle de Culla
Calle de Culla

Todo lo relativo a la dominación romana se desconoce. Sí se sabe que los musulmanes ocuparon la zona hasta principios del siglo XIII. Es decir, hasta el momento en el que Culla fue reconquistada por Blasco de Alagón.

Posteriormente, en el siglo XVIII, el municipio sufre una fuerte transformación desde el punto de vista urbanístico. Es entonces cuando se construyeron sus edificios más destacados, y también cuando se llevaron a cabo obras de mejora y de ampliación del casco urbano.

Qué ver en Culla

Culla cuenta con algunos rincones de importancia en su casco urbano, de trazado medieval. Hay que mencionar la iglesia parroquial del Salvador, de principios del siglo XVIII. En su interior destaca el retablo de San Roque y la escultura en piedra de El Salvador, patrón del municipio.

Ermita de San Roque de Culla
Ermita de San Roque – Juan Emilio Prades Bel / Wikimedia Commons

Otra edificación religiosa que hay que visitar es la ermita de San Roque, del siglo XVI y situada junto a una cruz de piedra. Y no hay que pasar por alto la ermita de San Cristóbal, una construcción austera que se encuentra sobre una muela rocosa a más de mil metros de altitud.

Volviendo a la iglesia parroquial del Salvador, esta sobresale en el casco antiguo de Culla. Merece la pena pasear con calma por sus callejuelas para descubrir edificios cargados de historia y plazas llenas de tradición.

Algunos de esos lugares que tampoco hay que perderse son las ruinas del antiguo castillo árabe, del siglo XIII; o el antiguo granero del Comendador, que se utilizó como prisión durante las guerras carlistas.

Otro de los lugares de interés de Culla es el antiguo hospital, construido en el siglo XVII para servir de albergue a los más pobres. A día de hoy se utiliza como sala de exposiciones.

Más rincones de interés en Culla

Río Monleón en Culla
Río Monleón – Psolsona / Wikimedia Commons

Además de sus construcciones, Culla esconde de otros lugares de gran interés. Hay que hacer referencia a las cuevas, fuentes y simas de la zona del río Monleón. Se trata de un lugar con un valor ecológico destacado, debido a la proliferación de flora y fauna autóctona y a lo agreste del terreno.

De la zona del río Monleón nos trasladamos a la ribera del río Molinell. Aquí abundan los saltos de agua, que propiciaron la construcción de una gran cantidad de molinos. Hoy están en desuso, pero conservan su importancia etnológica. Algunos de ellos son Molí Ala, Mola Toni, Molí Tòlof, Molinet y Molí Teressa.

Asimismo, para disfrutar de unas estupendas vistas del paisaje de la comarca y del mar Mediterráneo debemos ir al mirador del Terrat. Si el día está claro, la panorámica es fabulosa.

Por último, no podemos olvidarnos de la «Carrasca» de Culla. Es una encina centenaria que está calificada como árbol monumental de la Comunidad Valenciana. Tiene unos 20 metros de altura, siete metros de circunferencia del trono y un peso estimado de ¡75 toneladas!

Qué hacer en Culla

En cualquier viaje a Culla es absolutamente imprescindible conocer su deliciosa gastronomía. Y es que esta consta de una gran variedad de platos tradicionales elaborados de manera artesana. Los más populares son el conejo con salsa de rovellones o el cabrito con caracoles blancos.

Y, además de todo ello, se puede disfrutar de toda la tradición de las fiestas patronales, a mitad del mes de agosto. Hay otras fiestas, como la de San Miguel, el ultimo fin de semana de septiembre; o la de San Pedro Mártir y de San Antonio Abad, el último fin de semana de abril.