4 cosas imprescindibles que ver en Balmaseda

· 20 noviembre, 2017

Todos los pueblos y ciudades del País Vasco tienen un encanto especial que las hace únicas. Y en mitad de los bosques y peñas vizcaínos se halla escondida Balmaseda. Una preciosa población que nos acoge entre la neblina más parecida a un reino mágico y de ficción que a un espacio real. Hay mucho de lo que disfrutar y mucho que ver en Balmaseda. Queremos enseñártelo.

La historia de esta localidad se remonta tanto en el tiempo que, más que contemplar hechos, parece que los ha creado. Su patrimonio monumental y cultural no deja indiferente a nadie que lo visita. Conozcamos un poco más su entorno artístico y natural. Dejémonos encandilar por su oferta de ocio y entretenimiento para descubrir todas las cosas que ver en Balmaseda.

Museos que hay que ver en Balmaseda

Centro de Interpretación de la Pasión de Balmaseda

Iglesia de San Severino, uno de los lugares que ver en Balmaseda
Iglesia de San Severino – Zarateman / commons.wikimedia.org

Entre otras muchas cosas, Balmaseda es conocida por su Semana Santa, en concreto por la celebración de un Vía Crucis viviente protagonizado por vecinos de la villa. Sino puedes vivirlo, sí puedes conocer más de él en el Centro de Interpretación de la Pasión de Balmaseda.

Aquí se celebran diferentes talleres y se exhiben variadas exposiciones de pasos antiguos o aún en uso, vestimentas, objetos, etc. Está en el convento de Santa Clara. Un lugar fundado gracias a la generosa donación que en el siglo XVII realizó un indiano nacido en la localidad.

Tanto el interior como la fachada exterior son de aspecto sencillo y escasa decoración. No obstante, posee algunos bellos retablos que datan de los siglos XVII y XVIII. Un magnífico retrato de la santa que lo protege nos recibirá desde la parte más alta de la entrada.

Museo de las Encartaciones

Museos de las Encartaciones, una de las cosas que ver en Avellaneda
Museo de las Encartaciones – Etxaburu / commons.wikimedia.org

El que hoy se conoce como Museo de las Encartaciones fue hace mucho tiempo la Casa de Juntas de Avellaneda. Nada más llegar a sus puertas, su espectacular arquitectura nos dará la bienvenida, haciéndonos sentir así como viajeros de antaño provenientes de lejanas comarcas.

Con su fortificado aspecto de castillo, es uno de los inmuebles más emblemáticos y queridos de la región. Se desconoce cuál fue el siglo exacto de su construcción. De hecho, tampoco se tiene constancia de cuál fue su aspecto original. No fue hasta el siglo XX cuando recibió ese aire medieval que tan famoso le ha hecho.

Bajo su techo se da a conocer la historia de la localidad desde un punto de vista diferente al que estamos acostumbrados. Allí se nos presenta una cronología extremadamente detallada. Gracias a ella comprenderemos cómo estas tierras han evolucionado social, económica y políticamente.

Magníficos espacios naturales

Montes de Balmaseda
Balmaseda – Iván Ruano Monjas / Flickr.com

Los habitantes de Balmaseda hacen uso y disfrute diario de los espacios montañosos que rodean la villa. Y es que Balmaseda cuenta con un fabuloso entorno de montes y verdes valles del que hay que disfrutar cuando se llega hasta aquí.

El monte Kolitza es la cima de mayor altura de los alrededores. Una excursión hasta su cumbre es más que recomendable. Si tenemos la oportunidad de llevarla a cabo durante el día de Pentecostés, mejor que mejor. Así podremos formar parte de las festividades que tienen lugar allí en estas fechas. Otro tanto ocurre durante el verano en las llamadas Fiestas de San Roque.

Pero esto no es todo. Multitud de arboledas, zonas ajardinadas y parques nos acogerán en torno a esta villa. Sin duda, un espectáculo natural incomparable que hay que ver en Balmaseda y, sobre todo, que hay que disfrutar.

“No hay tierras extrañas. Quien viaja es el único extraño”. 

-Robert Louis Stevenson-

Monumentos que hay que ver en Balmaseda

Puente Viejo, lugar que ver en Balmaseda
Puente Viejo – amaianos / Flickr.com

El Puente Viejo es el testigo más anciano de la evolución de esta villa. Sus góticos costados se asientan sobre las orillas del río Cadagua. Pero lo curioso de su forma proviene del inmenso torreón que se eleva hacia el cielo casi en el centro.

Las iglesias de San Severino y de San Juan Bautista también merecen una visita. La primera de sillería y la segunda de un estilo gótico-renacentista. Como curiosidad, en esta última están guardados los restos mortales del mártir San Bonifacio.

Lo mismo ocurre con el barroquismo que nos sorprenderá en la Casa Consistorial. Los palacios de Urrutia y Horcasitas son otros dos lugares que hay que ver en Balmaseda que no debes perderte en tu visita a una de las villas con más encanto del País Vasco.