Botsuana: naturaleza salvaje en el delta del Okavango

· 1 octubre, 2018
El río Okavango desemboca en una inmensa llanura al norte de Botsuana. Es solo uno de los espacios naturales que esconde este país africano.

Botsuana es un país ideal para realizar un safari, ya que permite contemplar vida silvestre de todo tipo. Las opciones son numerosas, pero cuenta con otras posibilidades turísticas igual de atractivas. Recorremos el país para  descubrir sus tesoros, en especial el delta del Okavango.

Parques nacionales de Moremi y Chobe

Botsuana cuenta con diversos parques nacionales de gran belleza e interés, como el de Moremi. Ocupa una superficie de cerca de 5.000 km² y alberga bosques de mopane, una leguminosa que solo crece en África; acacias, llanuras inundadas, lagunas y, por supuesto, una gran variedad de fauna salvaje.

Fauna africana en Botsuana
Fauna africana

En el lugar destaca especialmente la presencia de elefantes, sobre todo durante la época seca (de julio a octubre).  Este es el momento perfecto para realizar un safari y ver en plena acción a los búfalos, leones, jirafas, hienas y a un largo etcétera de animales. Con todo esto no es de extrañar que sea el más visitado del país africano.

También sobresale el Parque Nacional de Chobe. Está ubicado en el desierto del Kalahari  y tiene una superficie de más de 10.000 km². Este se divide en varias áreas: la de Serondela, la de Savuti, la de Linyanti y la de Nogatsaa/Tchinga, que, a su vez, tienen diferentes ecosistemas.

La zona más visitada del Parque Nacional de Chobe es el área de Serondela, ya que es donde acuden a beber los elefantes, las jirafas, los antílopes o los leones. También se pueden ver hipopótamos. Dicha área se encuentra en el extremo nordeste del parque y ocupa el lecho de inundación del río Chobe.

También merece la pena recorrer el Parque Nacional Makgadikgadi, al que acuden las cebras de forma masiva en temporada de lluvias. Mientras, el parque Kgalagadi es uno de los espacios áridos más grandes y vírgenes de África y el único del país con dunas móviles.

El delta del Okavango, uno de los tesoros de Botsuana

Delta del Okavango en Botsuana
Delta del Okavango

Se trata de una de las últimas zonas vírgenes que existen en nuestro planeta, por lo que estamos ante una reserva natural que aún no ha sido alterada por el ser humano y en la que también se puede ver una gran cantidad de animales, entre los que se encuentran los cocodrilos y, una vez más, los elefantes.

Situado en el norte de Botsuana, el delta, de gran extensión, está completamente anegado de agua. Es un caso excepcional, ya que el río Okavango nace en Angola y atraviesa el desierto del Kalahari, pero le es imposible llegar al mar. Por ello desemboca en una inmensa llanura.

La mejor forma de conocerlo es recorrerlo en modorro, la piragua tradicional del país, o sobrevolarlo en avioneta. El él se podrán ver leones, elefantes, rinocerontes y búfalos negros, entre otras especies.

Qué más ver y hacer en el corazón del Okavango

Safari fotográfico en Botsuana
Safari fotográfico

Cualquier viaje a Botsuana también puede incluir una visita a alguno de sus poblados. Es la mejor forma de conocer de primera mano la cultura de la población nativa. Uno de ellos es el de Odio, en el que las mujeres elaboran tapices o vestidos a partir de lana trabajada de forma totalmente natural.

Por otro lado, el Bahurutshe Village y el Seoba Cultural Village ofrecen la oportunidad de alojarse en cabañas de madera y barro. Los visitantes no solo se sienten como si estuvieran en una aldea tradicional, sino que también pueden probar la deliciosa comida local o comprar los cestos típicos de la zona.

De los poblados pasamos a las colinas de Tsodilo, también conocidas como el “Louvre del desierto” al contar con más de cuatro mil quinientas pinturas rupestres que conservan la memoria de las actividades humanas de los últimos cien mil años. De hecho, están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Hoy en día las colinas de Tsodilo son un lugar sagrado para los san y los hambuskushu, asentados en el lugar desde hace unos doscientos años. Sus aldeas, asimismo, son las encargadas de proporcionar los guías que acompañan a los visitantes en las distintas rutas senderistas que existen para conocer las pinturas.