Los beneficios psicológicos de viajar solo

Edith Sánchez·
29 Diciembre, 2019
Viajar solo es una experiencia que trae grandes beneficios psicológicos, especialmente si estamos dispuestos a aceptar nuestra propia compañía y a sacar provecho del silencio, del diálogo interior y de los descubrimientos que haremos durante el trayecto.
 

Hasta hace apenas unas cuantas décadas, eso de emprender un viaje en solitario era toda una rareza. A pesar de los beneficios psicológicos de viajar solo, era algo que solo se hacía cuando había algún imperativo: trabajo, una emergencia familiar o alguna razón por el estilo.

Más recientemente, hemos visto que viajar solo es una opción que cada vez tiene más adeptos. Antes eran solo los jóvenes, sedientos de aventura, quienes se lanzaban a este tipo de proyectos. Hoy vemos que personas de todas las edades han comenzado a descubrir lo interesante que puede ser esta experiencia.

Seguramente, son muchas las personas que han pensado alguna vez en viajar solas. Sin embargo, muchos se frenan porque temen que los demás los miren como si fueran extraños o que la travesía no tenga el mismo encanto. En ambos puntos se equivocan. De hecho, son muchos los beneficios psicológicos de viajar solo, algunos de ellos son los siguientes.

1. Beneficios psicológicos de viajar solo: encontrarse con uno mismo

Viajera en Camboya

Viajar solo es la oportunidad perfecta para tener un encuentro real con uno mismo. En la vida cotidiana estamos rodeados de personas y situaciones conocidas. Tanto es así, que a veces no tenemos claro dónde comienza lo propio y dónde lo ajeno, es decir, hasta dónde actuamos en función del entorno y hasta dónde en función de lo que realmente somos.

 

Viajar en solitario es una excelente oportunidad para redescubrirnos. Sí o sí vamos a tener que estar con nosotros mismos. En esas condiciones vamos a estar más atentos a lo que pensamos y a lo que sentimos. Seguramente, van a emerger emociones y sentimientos que habitualmente evadimos.

2. El silencio, un beneficio de estar solo

Aunque seas muy sociable y conversador, durante un viaje en solitario va a haber muchos momentos en los que no tienes con quien hablar. Esto hará que se fortalezca ese diálogo interior que mantenemos normalmente con nosotros mismos.

Si prestas atención, es posible que escuches con mayor claridad lo que hay en tu interior, precisamente, gracias al silencio que te rodea. Siempre es buena idea llevar una libreta y anotar esos hallazgos que aparecen durante esa travesía en solitario.

3. Mirar los miedos de frente y ganar seguridad

Viajero mirando el atardecer

Es inevitable que cuando estamos solos, lejos de nuestro hogar, comiencen a aparecer miedos y aprehensiones que normalmente no emergerían. No veas esto como algo negativo, sino todo lo contrario. Antes y después de viajar van a desfilar muchos temores ante ti y tendrás que mirarlos de frente.

 

No es malo que esto ocurra. Es completamente normal, especialmente si es tu primer viaje en solitario. Además, también forma parte del proceso de autoconocimiento. Si te animas y sigues adelante, con toda certeza ganarás mucha seguridad. Eso lo vas a notar especialmente cuando vuelvas.

4. Autocuidado, otro de los beneficios psicológicos de viajar solo

Lo más habitual es que cuando viajamos con la familia, la pareja o con amigos, parte de nuestra atención se enfoque en ellos. Nos influye mucho lo que ellos sienten o piensan, ya que son las personas con quienes compartimos la travesía. Por esta razón, dejamos de prestarnos atención a nosotros mismos.

Cuando viajamos solos esto cambia radicalmente. Podemos dormir más o levantarnos más temprano, sin tener en cuenta a nadie más. También es el momento para comer lo que más nos gusta sin consultarle a nadie o para hacer una caminata relajante sin distracciones. El tiempo es todo nuestro y es el momento de darnos gusto.

5. Abordamos problemas postergados

Mujer mirando el atardecer en una barca

Siempre es positivo que nos pongamos al día con nosotros mismos, aunque esto implique que emerjan algunas situaciones problemáticas durante el tiempo en que estamos solos. Al pasar tiempo con uno mismo, muchas veces salen a la luz situaciones que ya creíamos superadas o vacíos que no eran tan visibles.

 

Le sacamos mucho mayor provecho a un viaje en solitario cuando abrimos la mente y el corazón a todo lo que emerja de dentro. Quienes emplean este tipo de experiencias para huir, se pierden de una vivencia muy valiosa. En vez de escapar, es la ocasión ideal para mirar a la cara, de una vez por todas, esas grietas que pueden estar presentes en nuestras vidas.