Encanto histórico del lugar donde nació Juana de Arco

· 29 octubre, 2018
Juana de Arco, primero heroína, luego ajusticiada por bruja y finalmente santificada, nació en una pequeña localidad del sureste francés que vamos a visitar.

Juana de Arco es todo un símbolo en Francia. Seguramente una de las figuras santas más queridas en el país galo. Algo que se debe a sus orígenes humildes, su defensa del país y su muerte injusta. Para conocer todo eso y mucho más, lo mejor es visitar su pueblo natal, la pequeña villa de Domrémy la Pucelle.

El pueblo natal de Juan de Arco

Domrémy la Pucelle, pueblo de Juana de Arco
Domrémy la Pucelle

La santa nació en el año 1412 en un minúsculo pueblo de los Vosgos franceses, al noreste del país. Un lugar que por entonces sencillamente se llamaba Domrémy. Sin embargo, luego modificó su topónimo a Domrémy la Pucelle, precisamente en honor a su vecina más ilustre.

No obstante, los orígenes campesinos de Juan de Arco no hacían presagiar semejante influencia en su localidad natal. No solo en su nombre, sino también en su presente, ya que el principal motivo para viajar hasta este pueblo es conocer la vida de esta santa.

A grandes rasgos, la vida de Juana de Arco

Escultura de Juana de Arco en Domrémy La Pucelle
Escultura de la santa en Domrémy la Pucelle – Mickaël / Flickr.com

Como ya hemos dicho, Juana de Arco nació en una familia de campesinos, pero desde niña mostró inclinación hacia la fe y pronto descubrió que oía “voces” que le hacían saber cosas para proteger a los suyos.

Y aunque al principio no le hicieron mucho caso las autoridades locales, al final descubrieron que tenía algún poder. Así que llegó a presentarse ante el rey de Francia.

A él le convenció de que la pusiera al frente de las tropas para vencer a los invasores ingleses. Y tan solo armada con una bandera con los nombres de Jesús y María consiguió recuperar ciudades como Orléans, y acabó por restituir al rey Carlos VII, como monarca de todos los franceses.

No obstante, las envidias en la corte iban a acabar con su influencia en el rey. Y no solo eso, sino que cayó presa durante unos combates y acabó siendo encarcelada, enjuiciada y quemada en la hoguera por bruja.

Visita a Domrémy la Pucelle

Casa de Juana de Arco
Casa de Juana de Arco – Donald Judge / Flickr.com

La rápida biografía que os damos sobre Juana de Arco, la podéis ampliar mucho más durante vuestra visita a su pueblo natal. Allí, por ejemplo, os podréis adentrar en su casa familiar. Se trata de una casa del siglo XV que guarda cuatro habitaciones que reproducen el ambiente de aquella época.

Y muy cerca existe un centro de interpretación dedicado a la santa, su familia y la vida en el siglo XV. Pero, sobre todo, a sus hechos más reconocidos. Es el Center Johannique, visita obligada para aquel que desee conocer la vida y milagros de Juana de Arco.

Igualmente, hay que darse un paseo por las afueras del pueblo. Allí está la basílica de Bois-Chenu. Se trata de una construcción relativamente reciente, ya que se hizo entre el siglo XIX y comienzos del XX.

Pero es un sitio de constante peregrinación, ya que el templo se alza en el mismo paraje donde Juana de Arco tenía sus visiones más místicas.

“Solo a Dios me remito. Y en lo que toca a mis visiones, no acepto el juicio de ningún hombre.”

-Juana de Arco-

¿Por qué se llama Domrémy la Pucelle?

Basílica de Bois-Chenu en Domrémy
Basílica de Bois-Chenu

Como ya hemos dicho, cuando nació Juana de Arco, su pueblo se llamaba sencillamente Domrémy. Pero ahora su nombre es más complejo, ya que se añadió “la Pucelle”. Una palabra que viene a significar algo así como la sirvienta o la doncella.

La razón hay que buscarla en la imagen humilde con la que la propia Juana de Arco encabezaba las tropas francesas, a la cual desde su primera victoria se la comenzó a llamar la Pucelle de Orléans. De manera que en el año 1578 se decidió incluir ese apelativo en el nombre de la población, para así homenajear a su hija predilecta.

Y es que, pese a que murió en la hoguera como se hacía en la época con las mujeres acusadas de brujería, con el paso del tiempo las autoridades eclesiásticas y también las francesas reconocieron que aquel juicio fue totalmente injusto. Tanto, que incluso en el siglo XX el Papa de Roma Benedicto XV santificó a Juana de Arco.