Las Hoces del Río Duratón, un paisaje espectacular en Segovia

Descubrimos un paraje realmente hermoso, el Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, situado en el tramo medio del río. Un rincón en el que destaca un cañón de roca caliza entre las localidades de Burgomillodo y Sepúlveda, pertenecientes a la provincia de Segovia. ¡Hoy visitamos las Hoces del Río Duratón y os lo contamos!

Hoces del Río Duratón: naturaleza en estado puro

El paraje fue declarado parque natural hace poco menos de tres décadas con el fin de proteger el delicado ecosistema de la zona. También para preservar la colonia de buitres leonados que viven allí, formada por unas 600 parejas.

Hoces del Río Duratón
Hoces del Río Duratón – Davynia

El Parque Natural de las Hoces del Río Duratón tiene más de 5.000 hectáreas, comprendidas en los municipios de Carrascal del Río, Sebúlcor y Sepúlveda.

Y no solo hablamos de patrimonio natural, también cultural. Un patrimonio representado, por ejemplo, por la ermita de San Frutos o el monasterio de Nuestra Señora de la Hoz.

De paseo por las Hoces del Río Duratón

Un recorrido completo para los que aman el senderismo tiene una extensión de 15 kilómetros. Se realiza en unas 6 horas, con paradas en puntos importantes y descansos. Algunos también aprovechan esta ruta para andar en bicicleta de montaña.

Primera parte del recorrido

El itinerario comienza en la Casa del Parque de las Hoces, en Sepúlveda. Situada en la antigua iglesia de Santiago, aquí se ofrece todo tipo de información sobre los orígenes del paraje.

Río Duratón en Sepúlveda
Río Duratón en Sepúlveda – Noradoa

Desde allí hay que dirigir los pasos hacia la plaza de este pueblo castellano en dirección a la iglesia de la Virgen de la Peña (con su mirador incluido), el Museo de los Fueros y la iglesia de los Santos Justo y Pastor. Junto al cuartel empieza la senda delimitada que lleva hasta la Puerta de la Fuerza, una de las siete de entrada a la villa de Sepúlveda.

Ya en este momento empezamos a ver los buitres revoloteando por el aire. Caminamos hasta el puente de Picazos, cruzamos el río y continuamos al lado de las paredes calizas encima del bosque de sauces, alisos y fresnos.

Descendemos por una senda preciosa tras visitar la pesquera de la antigua Fábrica de la Luz, cruzamos el puente de hormigón (al lado de los restos de un puente romano de Talcano) para caminar siguiendo el curso de las aguas del Duratón hacia otro puente, que cruza el río hacia Villaseca y Sebúlcor.

“En todo paseo por la naturaleza uno recibe mucho más de lo que busca.”

– John Muir –

Segunda parte del recorrido

El camino sigue entre bosques de chopos que cambian de color según la estación del año. Las plantaciones de almendros y nogales aquí han creado un microclima espectacular. A 2 kilómetros nos encontramos con la ermita de San Julián y su “ventana del diablo”.

Puente de Talcano en río Duratón
Puente de Talcano – Álvaro Moreno Gómez / Flickr.com

Cerca también están la cueva de las Brujas y la de los Siete Altares. La primera lleva ese nombre porque según los lugareños se oían voces en su interior aunque estuviese vacía. La segunda es por los siete altares labrados en piedra durante la época visigoda que se pueden ver desde la entrada ya que está prohibido el acceso.

Otras rutas en  las Hoces del Río Duratón

Esta ruta relatada anteriormente no es la única de la zona. Existen otras sendas que permiten apreciar el patrimonio natural e histórico del parque. Podemos optar por la ruta de los dos ríos (para ver el cañón del Duratón y los atractivos de Sepúlveda), la senda del puente de Talcano hasta el puente de Villaseca y la senda de la Molinilla (es la más fácil de todas y lleva 45 minutos ida y vuelta).

Ermita de San Frutos en el río Duratón
Ermita de San Frutos – Noradoa

El camino a San Frutos es una opción muy atractiva, también está la senda del Arroyo de las Fuentes (por los terrenos de Sebúlcor hasta la presa) y el camino de la Vega (paralelo al río, en el límite del parque natural).

Para terminar, destacamos los puntos importantes desde donde tener vistas panorámicas maravillosas. Se trata de cinco miradores: de la Virgen de la Peña, del Meandro Abandonado, del Postigo de la Perejilera, del Portillo y del Paso de la Glorieta.

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