Las increíbles aguas del lago Bled en Eslovenia

Sonia Budner · 24 febrero, 2019
La suya es una de las imágenes más conocidas de Eslovenia. Un precioso lago con una diminuta isla en el centro que dan forma a una paisaje de cuento.

Las aguas del lago Bled son de un maravilloso color verde esmeralda, que va cambiando al turquesa y al azul profundo dependiendo de la climatología del momento. Un lugar mágico en todos los sentidos.

Sus cristalinas aguas verdes acogen una pequeña isla y están vigiladas por un milenario castillo alzado sobre un acantilado. Toda la zona parece una gran postal o algún extraordinario cuadro pintado por manos invisibles.

Realmente, Eslovenia es un cofre de riquezas naturales. Y el lago Bled puede que sea la mejor de todas. Situado a pocos minutos de Liubliana, es una visita obligada para cualquiera que visite el país. Y es más que merecida. Allí se pueden sacar algunas de las mejores fotos que conservaréis como viajeros.

Este paraíso natural está rodeado de bosques y tiene a los Alpes Julianos como telón de fondo. Cuenta, además, con alguna leyenda más que curiosa y hay una tradición bellísima que sus habitantes repiten una vez al año. Nos vamos a explorar las aguas del lago Bled.

Un sitio de leyenda

Atardecer en el lago Bled
Lago Bled – Shawn Harquail / Flickr.com

Parece que los primeros grandes pobladores de esta zona llegaron allá por el siglo VII. Esta zona no estuvo demasiado romanizada, por lo que los datos anteriores a esta fecha no parecen demasiado significativos.

Los locales mantienen viva una leyenda que cuenta el origen del lago Bled. Dicen que fue un castigo divino por el abandono y el descuido de la capilla de la Madonna (actual iglesia de Cerkev Marijinega Vnebovzetja), que terminó rodeada por las aguas del lago.

Otra hermosa leyenda de la zona nos cuenta la historia de la viuda Poliksena. Su marido, el señor del castillo, fue asesinado una noche por unos bandidos. La viuda reunió todas sus joyas y con ellas mandó construir una gran campana en su honor.

Cuando la campana, ya fabricada, se dirigía al lugar donde iba a colocarse, en el campanario de la iglesia situada en la isla, una fuerte tormenta hizo naufragar el barco. Cuentan que algunas noches todavía se oye el sonido de la campana hundida en el lago.

Todos los días de Navidad es tradición que los buceadores se sumerjan en las aguas del lago Bled y saquen la campana para mostrar a los habitantes del pueblo que aún permanece allí.

La isla del lago Bled

Lago Bled en Eslovenia
Lago Bled

La pequeña isla situada en el lago es la que alberga la famosa iglesia y su campanario. La actual campana de la iglesia es otro centro de atracción para los viajeros. Dicen que, si se suben los 99 escalones que conducen hasta ella y se hace sonar, traerá buena suerte.

A la isla se puede llegar en pletna, que es la embarcación típica de la zona. Es una simple barca de remos porque las embarcaciones a motor están prohibidas en el lago Bled.

El castillo de Bled

Castillo de Bled
Castillo de Bled – B.B. Wijdieks / Flickr.com

Situado en un acantilado, a 100 metros por encima del lago Bled, este castillo medieval se construyó hace más de mil años. Y, a pesar de su antigüedad, se encuentra en un ejemplar estado de conservación.

Construido como una fortaleza inexpugnable, conserva aún todos los elementos. Es uno de los edificios del patrimonio cultural de Eslovenia más visitados. Y no es de extrañar. Las vistas del lago desde el castillo son impresionantes y la visita no defrauda en absoluto.

El festival de verano

Lago Bled por la noche
Lago Bled – Ky0n Cheng / Flickr.com

Todos los meses de julio, la zona del lago Bled celebra una hermosísima tradición. Una tienda de dulces local provee a los habitantes del Bled de miles de cáscaras de huevo donde se colocan velas realizadas artesanalmente por un ilustre vecino de la localidad.

Cuando llega la noche, numerosos barcos se echan a las aguas del lago para dejar todas las velas encendidas, que flotan dentro de cáscaras de huevo. Es el Festival Bled Days and Bled Night, que suele dejar unas 15 000 velas encendidas en la superficie del lago. Un espectáculo magnífico.

Un viaje para recordar

A la naturaleza mágica de todo el lugar hay que añadir que no es un destino que esté abarrotado de turistas en ninguna época. El mejor momento, sin duda, es el verano porque permite disfrutar de todas las actividades que este maravilloso destino nos tiene preparados. Este es un bellísimo viaje que no se olvida nunca.