Las 5 obras más famosas de Miguel Ángel

Las 5 obras más famosas de Miguel Ángel

Michelangelo Buonarroti es, sin duda alguna, uno de los mayores exponentes artísticos del Renacimiento italiano. Junto a personajes tan renombrados como Leonardo Da Vinci, Donatello o Boticelli, reconcibió la manera de ser y pensar no solo del mundo del arte, sino también de toda la civilización europea.

Las habilidades de Miguel Ángel eran tan numerosas que aún hoy en día nadie ha podido superar su particular y meticulosa manera de expresar la realidad a través de sus pinturas y esculturas.

La pintura de Miguel Ángel

Bóveda de la Capilla Sixtina

Capilla Sixtina de Miguel Ángel

Capilla Sixtina – edella / Shutterstock.com

Se trata de uno de los mayores, más logrados y más famosos frescos de la historia. Conocido a lo largo y ancho de todo el planeta, su enorme complejidad resalta nada más entrar en la gigantesca sala de la capilla y alzar el rostro.

Miguel Ángel decidió plasmar en dicha cúpula la completa narración del Génesis. Para ello dividió el techo en secciones, simulando diferentes elementos arquitectónicos. Esos adornos hacen las veces de marcos para las diferentes escenas. De todos ellos, la Creación de Adán es el más poderoso. Debido a lo complicado de llevar a cabo tan inmensa labor y a la negativa del propio artista a tener ayudantes, le llevó varios años terminarla.

La escultura de Miguel Ángel

La Piedad del Vaticano

La Piedad de Miguel Angel

La Piedad – javi_indy

Este conjunto escultórico también se halla en el Vaticano, en este caso en el interior de la basílica, muy cerca de la entrada. En él aparecen encarnados la Virgen María y Jesucristo en el momento en el que es bajado de la cruz y ella le recoge entre sus maternales brazos.

La pieza es tan sumamente detallada que puede admirarse desde todos los puntos. El realismo de los rostros, así como los conseguidos pliegues del manto de la mujer son espléndidos. La pieza se encuentra protegida tras una gruesa pared de vidrio con el fin de evitar posibles golpes y balas. Esto se debe al atentado que cometió contra ella un lunático en 1971.

“¿Cómo puedo hacer una escultura? Simplemente retirando del bloque de mármol todo lo que no es necesario.”

-Miguel Ángel-

David, héroe colosal

David de Miguel Ángel

David – lornet / Shutterstock.com

Esta escultura de descomunales dimensiones supera los 5 metros de altura. Personifica de manera ideal al personaje bíblico del Rey David instantes antes de lanzar la piedra al gigante Goliat. Es una de las figuras clave de la etapa renacentista, por lo que continúa siendo exhibida en la Galería de la Academia de Florencia.

Pero la ciudad cuenta con copias expuestas en dos de sus plazas. Una de ellas está en la Plaza de la Signoria, lugar donde se encontraba la obra original desde que estuvo terminada hasta 1873. La otra copia se encuentra en la Plaza de Michelangelo, desde la que es posible contemplar una de las mejores panorámicas de esta mítica población.

Moisés, un imponente profeta

Moisés de Miguel Ángel

Moisés – Tupungato

Miguel Ángel fue el elegido para decorar el mausoleo dedicado a la memoria del Papa Julio II. Para ello, este virtuoso del mármol eligió tallar la figura del profeta Moisés rodeada por otras 5 imágenes bíblicas.

El rostro de este líder espiritual judío y cristiano aparece ornamentado con un par de cuernos sobre su cabeza. En realidad, debería portar dos rayos de luz. Esto se debe a una errata sufrida en gran parte de las traducciones de los textos sagrados que se hicieron a partir de la lengua hebrea.

A pesar de ello, el colosal personaje no decepciona a la vista. Los turistas suelen quedar admirados con su realista apariencia. Hay quienes aseguran que hasta es posible percibir como respira si uno se fija bien en las aletas de su nariz. La cripta se localiza en la pequeña iglesia de San Pietro in Vicoli, en la ciudad de Roma.

Baco, exótico hedonismo

Baco de Miguel Ángel

Baco – Miguel Hermoso Cuesta / commons.wikimedia.org

En Florencia, la metrópoli adoptiva de este creador, se halla una talla tan mágica como el resto pero, lamentablemente, algo menos conocida por el público general. Responde al nombre de Baco, ya que simboliza la personalidad y estampa de dicha deidad clásica. En ella podemos verle en la piel de un hedonista hombre que alza su copa con la mano derecha, a punto de beber.

Está considerada como la primera gran obra de este virtuoso, que comenzó a trabajar en ella con tan sólo 21 años. Sorprende por la agilidad de la composición así como por la fidelidad que demuestra hacia las antiguas creencias que de este dios se tenía en la cultura grecorromana.

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