Conoce la historia del castillo de Bran en Rumanía

Virgynia Duque 19 agosto, 2018
El castillo de Bran es conocido por ser el castillo de Drácula. Sin embargo, sus orígenes son mucho más antiguos que el personaje. Vamos a conocer su historia.

Es conocido por ser la morada del terrorífico conde Drácula. Pero la historia del castillo de Bran poco tiene que ver con la fantasía, aunque se pueda sentir algún que otro escalofrío al imaginarlo. ¿Quieres visitarlo con nosotros? En realidad, no es tan terrorífico.

La historia del castillo de Bran

Interior del castillo de Bran
Interior del castillo de Bran

Este castillo es más conocido como el “castillo de Drácula”, ya que Bram Stoker se inspiró en él para crear la morada del vampiro más famoso de la historia. Pero para conocer su origen hay que irse mucho más allá en el tiempo, varios siglos antes de que Drácula naciera del la imaginación del escritor irlandés.

Este castillo es una fortaleza medieval del siglo XIII que hoy se mantiene en un estado de conservación increíble y que se puede visitar. Una fortaleza que nunca fue asediada y no tuvo gran importancia militar, aunque sí literaria, como hemos visto.

De hecho, el aura terrorífica que lo rodea lo ha convertido en una de las mayores atracciones de Transilvania y de Rumanía. Es más, el personaje creado en torno a este castillo llegó a ser tan famoso que fueron muchos los que creyeron que era real. De hecho, aún muchos lo piensan…

Sus inicios

Castillo de Bran
Interior del castillo – Daniel ENGELVIN / Flickr.com

El castillo se levantó, como decíamos, en el siglo XIII. Fue la Orden Teutónica la que se encargó de su construcción, cuando sufrió la derrota en Israel y tuvo que abandonar Tierra Santa.

Debido a su emplazamiento entre Transilvania y Valaquia, después de sufrir los ataques por los tártaros y ser destruido, el rey Luis I de Hungría lo levantó de nuevo y decidió usar el castillo como defensa de los ataques de Valaquia.

Tras la Primera Guerra Mundial, Transilvania pasó a pertenecer al Reino de Rumanía y el castillo a manos de la administración. Se decidió en aquel momento entregar la construcción a la entonces reina María, convirtiéndose en residencia real.

La reina emprendió toda una serie de reformas en el castillo, modernizándolo y cambiando su decoración, que en parte aún hoy se puede ver. Eso sí, la fortaleza continuó manteniendo ese aire medieval tan característico.

A partir de ahí, la historia del castillo de Bran estuvo ligada estrechamente a la del país. Fue incautado durante el periodo comunista y devuelto a la familia Habsburgo tras la Revolución de 1989.

El castillo hoy

Tras recuperar la posesión del castillo, los herederos de la reina María intentaron venderlo, pero ninguna operación fructificó. De esta manera, hoy sigue estando en sus manos y son ellos los que lo explotan a nivel turístico. Así, el castillo de Bran se ha convertido en visita casi obligatoria en Transilvania

El castillo de Bran y Drácula

Castillo de Bran
Castillo de Bran – Marco Chi / Flickr.com

Ya hemos visto que la historia del castillo de Bran tiene muy poco de fantasía. ¿Entonces por qué está tan ligado a la figura de Drácula? Tiene su explicación. Bram Stoker era un aficionado a los castillos, y se cuenta que investigó esta construcción para inspirarse en la morada del vampiro. Pero lo cierto es que el escritor nunca visitó Transilvania.

Hay otra cuestión curiosa. También se dice que la inspiración del mito fue un personaje real: Vlad Tepes. Este fue un príncipe de Valaquia que vivió en el siglo XV y que tenía por costumbre ejecutar a sus enemigos por el método del empalamiento, de ahí que también se le conozca como Vlad el Empalador.

Sin embargo, no hay constancia real de que Vlad Tepes viviera en el castillo de Bran. Simplemente se dice que pasó en él unos días. Aun así, la leyenda despertó la imaginación y creatividad del escritor para crear su mayor obra.

“Una vez más, bienvenido a mi casa. Ven libremente, sal con seguridad; deja algo de la felicidad que traes.”

-Fragmento de “Drácula”, de Bram Stoker-

Como ves, en la historia del castillo de Bran se funden realidad y fantasía. Un castillo terrorífico en lo literario, pero de gran belleza cuando se visita en realidad. En cualquier caso, es parada obligatoria si vistas Transilvania.

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