Historia y curiosidades de los Atlantes de Tula

Los Atlantes de Tula son cuatro fabulosas figuras de guerreros toltecas. Figuras ornamentales de las que vamos a conocer más detalles.

Los Atlantes de Tula son una prueba monumental del cuantioso patrimonio arqueológico que atesora México. Se podría pensar que allí el pasado prehispánico solo se manifiesta con los grandes yacimientos de los mayas o los aztecas, ahora conocidos como mexicas. Pero hay mucho más. Por ejemplo, este increíble complejo arqueológico legado por la civilización tolteca.

Tula, capital tolteca

Yacimiento de Tula
Yacimiento de Tula – José Miguel Ponce de León / Flickr.com

Tula hoy se encuentra en el estado mexicano de Hidalgo. Pero durante el llamado Posclásico de las civilizaciones prehispánicas Tula fue la gran capital de la cultura tolteca, una de las más esplendorosas que habitaron el Altiplano Central de México. Y, ¿cuánto duró el periodo Posclásico? Desde el año 900 hasta 1521, fecha en la que el país quedó bajo el gobierno del rey de España.

Los toltecas crearon una cultura muy avanzada en su tiempo, tanto desde un punto de vista social como técnico, y por ello no ha de extrañar la grandiosidad de vestigios arqueológicos como los Atlantes de Tula. Unas esculturas de proporciones enormes que se han convertido en el icono de los toltecas.

“No existen tierras extrañas. Es el viajero el único que es extraño.”

-Robert Louis Stevenson-

Características de los Atlantes de Tula

Rostro de un Atlante de Tula
Rostro – Alain / Flickr.com

Los cuatro Atlantes de Tula son unas esculturas labradas en dura piedra basáltica y que alcanzan los 4,50 metros de altura. Lo que le da una presencia imponente y un aspecto intimidador a cada figura. Y es que cada una de ellas tiene grabados elementos que se identifican con bravos guerreros toltecas.

Una altura tan considerable hace que cada uno de los Atlantes de Tula se componga de cuatro bloques. Uno primero en la parte baja representa las piernas del guerrero. Mientras que el segundo y el tercero son el tronco. Y por último, el cuarto es la cabeza. Cuatro bloques que tienen una unión perfecta entre ellos.

El aspecto de los guerreros de Tula

Atlantes de Tula
Atlantes – Steve Cadman / Flickr.com

En una piedra tan dura como el basalto se talló a la perfección toda la indumentaria que llevaban los guerreros toltecas. Es decir, se distingue el tipo de cascos que usaban, sus brazaletes, orejeras, musleras o discos protectores sobre la espalda. Están todos los detalles, de manera que se ve que calzaban sandalias y ocultaban sus partes íntimas con un taparrabos.

Pero además, también muestran el armamento de la época. Es decir, se distingue un pectoral en forma de mariposa, varios cuchillos, alguno en la mano y otros en los brazaletes, así como tienen un lanzadardos.

En definitva, que los Atlantes de Tula nos muestran perfectamente el modo en que se guerreaba en esa zona hacia el siglo X, cuando se tallaron estas figuras.

¿Qué fueron los Atlantes de Tula?

Rostros de los Atlantes – Omar Eduardo / Flickr.com

Es obvio que ese tamaño y ese fiero aspecto ha despertado la imaginación de los estudiosos de la cultura tolteca y precolombina en general. Por ello se ha especulado con infinidad de interpretaciones y leyendas sobre los Atlantes de Tula. Sin embargo, nos ahorraremos esas divagaciones porque lo cierto es que estas figuras tuvieron un uso arquitectónico.

Artísticamente, se denomina “atlante” a columnas o apoyos constructivos que tienen forma de hombre. Es decir, que los Atlantes de Tula fueron una especie de espectaculares columnas que sostenían el techo del templo de Tlahuizcalpantecuhtli, ubicado en la parte más alta de una pirámide emblemática del yacimiento de Tula.

El descubrimiento de los Atlantes de Tula

Mano de un Atlante
Mano – Nacho / Flickr.com

Las primeras referencias escritas a la ciudad de Tula las hizo fray Bernardino de Sahagún en el siglo XVI. Posteriormente, ya en el siglo XIX se realizaron varias excavaciones arqueológicas en esta zona cercana a la ciudad de Pachuca, al suroeste del estado de Hidalgo.

Pero hubo que esperar hasta el año 1940 para que por fin los Atlantes de Tula volvieran a ver la luz. Si bien, salieron por partes y hubo que recomponerlos para poder ubicarlos de nuevo en su emplazamiento original.

De esta manera, se han convertido en el mayor reclamo para visitar este yacimiento tolteca, donde además se puede ver el Palacio Quemado, alguna cancha del juego de pelota y un museo de sitio donde se descubre toda la historia del lugar, del yacimiento y un sinfín de datos sobre los impresionantes Atlantes de Tula.

Fotografía de portada: Luidger / Wikimedia Commons

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