La geografía manchega en El Quijote

El Quijote, como otras muchas obras literarias, hace un fabuloso recorrido por parajes y enclaves que nos aportan información muy valiosa sobre la geografía de esos lugares. ¿Te interesa saber más sobre ellos?
La geografía manchega en El Quijote

Escrito y verificado por el geógrafo Daniel Casas el 24 Abril, 2020.

Última actualización: 24 Abril, 2020

Son muchas las obras literarias que incorporan paisajes imaginarios entre sus páginas, o no tan imaginarios, pues las hay que plasman fielmente cómo es la geografía que recorren sus protagonistas. Un ejemplo muy claro de ello es la geografía manchega en El Quijote.

Muchos relatos incluyen paisajes pensados y recreados por los diferentes autores a partir de experiencias personales que, a su vez, sirven de escenario para el desarrollo de la trama argumental. Uno de los casos más valorados lo constituye la novela más importante de la literatura universal, el relato de las aventuras de Don Quijote por la geografía manchega.

Es bien sabido por estudiantes de geografía y del territorio español que este tipo de obras aportan una valiosa fuente de información entre sus páginas. De hecho, muchas de ellas conforman un material de estudio recomendado para los universitarios. Algunos ejemplos son El Camino y Las Ratas de Miguel Delibes o Campos de Castilla de Antonio Machado.

Como motivo de la celebración del Día del Libro este 23 de abril, queremos ofrecerte un recorrido por los campos manchegos a través de los pasajes de esta obra maestra de la literatura.

El medio agrario de la geografía manchega

En el siglo XVI, la geografía de buena parte de La Mancha estaba compuesta por extensos campos de cereal y viñedos que tapizaban las llanuras y los páramos por todos sus costados. Por otra parte, una importante cabaña ganadera integrada por ovejas, cabras, yeguas y vacas transitaba y se alimentaba de los rastrojos de la zona.

En la aventura de los rebaños, Cervantes relata cómo su protagonista se sitúa en un pequeño altozano para contemplar los dos ejércitos enfrentados, que así le parecieron a don Quijote los dos rebaños de ovejas que avanzaban sobre la llanura.

“dos manchegos, ricos y coronados de rubias espigas», «los que su ganado apacienta en las extendidas dehesas del tortuoso Guadiana, celebrado por su escondido curso”.

Los paisajes kársticos de la geografía manchega

En el capítulo de la Cueva de Montesinos, don Quijote y Sancho dan a conocer su intención de visitar la cueva y las lagunas de Ruidera, de fama extendida por toda La Mancha. Estos dos parajes dan fe del tipo de roquedo que caracteriza a una zona entre las actuales provincias de Albacete y Ciudad Real.

Aquí, las formaciones geomorfológicas son las propias de la litología kárstica como las cuevas, las dolinas y las lagunas de origen calizo.

El pasaje relata cómo llegados a la entrada de la cueva, don Quijote se dispone a descender rodeado por una cuerda sostenida por Sancho y un tercer personaje, el primo. Pasada media hora, recogen la soga sin ningún esfuerzo, con lo cual parece que el caballero se queda dentro de la cueva.

De pronto, sienten peso y ven aparecer a don Quijote, que salía con muestras de estar dormido. Cuando vuelve en sí, comenta que les va a relatar lo que allá abajo le ha sucedido.

“… luengos tiempos ha, valeroso caballero don Quijote de la Mancha, que los que estamos en estas soledades encantados esperamos verte, para que des noticia al mundo de lo que encierra y cubre la profunda cueva por donde has entrado, llamada la cueva de Montesinos, hazaña sólo guardada para ser acometida de tu invencible corazón y ánimo estupendo…”

El clima severo de La Mancha

A lo largo de la obra, existen diferentes reseñas sobre la climatología que caracteriza a esta zona del interior. Casi siempre se enfatizan las condiciones extremas de un clima duro en sus veranos y no menos riguroso en sus inviernos.

“…una mañana, antes del día, que era uno de los calurosos del mes de julio… por la puerta falsa de un corral salió al campo, con grandísimo contento y alborozo…”

Como en este inicio, se utilizan en la descripción repetidas referencias a las características del clima, como a la temperatura del estío y al frío del invierno.

“El calor, y el día que allí llegaron, era de los del mes de agosto, que por aquellas partes suele ser el ardor muy grande…”

“…al cielo abierto, puesto por blanco de los insufribles rayos del sol en el verano y de los erizados yelos del invierno”. Dice el protagonista en otra ocasión.

La huella de la geografía manchega en el Quijote

Podríamos escoger infinidad de fragmentos en los que el medio geográfico y todos sus componentes se presentan de una u otra forma en esta obra de arte de la literatura española, pero sería algo interminable.

El Quijote constituye una importantísima pieza para un mejor conocimiento de ‘esa pequeña porción’ de la geografía de esta región que denominamos La Mancha. ¿Te atreves a recorrer sus pasajes?

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Licenciado en Geografía por la Universidad de Salamanca en 2010, cursó el Máster en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato en la misma Universidad, finalizando en 2012.Durante su etapa universitaria, orientó su formación complementaria hacia losproblemas medioambientales, el Cambio Climático y el Desarrollo Rural, realizando diversos cursos y seminarios relacionados con estos ámbitos.Ha trabajado como geógrafo y cartógrafo freelance para el Departamento de Geografía de la Universidad de Salamanca y se ha encargado de la elaboración de planos callejeros turísticos para diferentes municipios españoles, así como de la elaboración de Informes de Impacto Ambiental para el sector privado. Esporádicamente ejerce como Perito Judicial Geógrafo para la Comunidad de Madrid. Desde 2012 se dedica en exclusiva a la profesión por la que siempre sintió una gran vocación: la docencia.Trabaja como profesor titular de Geografía e Historia y coordina el Programa de Ecología en uno de los colegios más punteros de la Comunidad de Madrid.