Curiosidades de la Torre de Belém en Lisboa

Es uno de los monumentos más bellos de Lisboa. La suya es una historia larga y llena de curiosidades. Vamos a conocer algunas.

Es uno de los monumentos con los que se identifica a Lisboa. Algo comprensible cuando se descubre la historia de este torreón que se levanta sobre las mismas aguas del río Tajo. Esa historia y algunas curiosidades de la Torre de Belém es lo que te vamos a contar a continuación. Seguro que te interesa.

La Torre de Belém y los Jerónimos

Torre deBelem, uno de los lugares que ver en Lisboa
Torre de Belém – Jule_Berlin

En realidad, la Torre de Belém hoy en día es parte de la gran capital portuguesa, pero lo que actualmente es el barrio de Belém originalmente casi era otra población.

Algo no extraño, ya que hay una distancia considerable hasta el centro lisboeta, si tenemos por ejemplo la Praça do Comercio como referencia. Aunque ahora el acceso desde el corazón de la ciudad es muy rápido gracias al transporte público, especialmente el tranvía.

Por cierto, ya que se toma este tranvía desde el centro de Lisboa, aprovechad no solo para visitar la hermosa Torre de Belém. A corta distancia podéis visitar el Monasterio de los Jerónimos, levantado al mismo tiempo que la torre.

Y también debéis visitar el Monumento a los Descubrimientos, el Museo de la Marina y la institución más dulce de todo Lisboa: la pastelería Pasteis de Belém.

“Viajar te hace darte cuenta de que no importa cuánto sepas, siempre hay más que aprender.”

-Nyssa P. Chopra-

Los orígenes de la Torre de Belém

Torre de Belem en Lisboa
portumen

La Torre de Belém se construyó entre los años 1516 y 1520. Fue levantada por orden del rey Manuel I en plena Era de los Descubrimientos.

El monarca hizo este encargo a Francisco de Arruda, como experto en construcciones defensivas, y a Diego de Boitaca, arquitecto de su máxima confianza, ya que por aquel entonces dirigía las obras del Monasterio de los Jerónimos, la obra más esplendorosa del estilo manuelino. Un estilo artístico único de este momento y que solo se dio en Portugal.

Es muy curioso, porque el estilo manuelino tiene como característica su abundante profusión ornamental, algo que quizás no cuadre mucho con el espíritu de una torre de defensa. Ya que eso fue originalmente la Torre de Belém, una torre defensiva destinada a controlar el tráfico marítimo en la misma desembocadura del río Tajo en el océano Atlántico.

Curiosidades de la Torre de Belém

Ahora que conocemos algo más de su historia, vamos a descubrir unas cuantas curiosidades de la Torre de Belém. Algunas puede que te sorprendan.

Una torre muy adornada

Gárgola del rinoceronte en la torre de Belém
Gárgola del rinoceronte – Mundo Desconcertante / Flickr.com

Como ya hemos dicho, esta es una construcción manuelina y, por lo tanto, muy adornada. Se pueden ver multitud de detalles escultóricos, desde esferas armilares a escudos heráldicos.

Pero entre tanto adorno destaca uno: el famoso rinoceronte tallado en su fachada oeste. Esta figura evoca a un rinoceronte que fue regalado al rey luso y que llegó desde la India. Resultó todo un acontecimiento ver ese animal en Europa, y por ello no se dudó en dejar constancia en esta construcción.

La antigua playa de Restelo

Torre de Belém en Lisboa
Nicholas Courtney

Hoy en día para acceder al interior de la Torre de Belém, uno de los monumentos más visitados de Lisboa y de todo Portugal, basta con atravesar una pasarela. Sin embargo, originalmente la torre estaría completamente rodeada de agua.

Muy cerca de ella se vería la antigua playa de Restelo y un puerto desde el que partían las naves hacia las colonias de ultramar que antaño hicieron de Portugal toda una potencia marítima.

Otros usos de la Torre de Belém

Torre de Belém
Torre de Belém – Matteo Ceruti

Otra de las curiosidades de la Torre de Belém es el uso que de ella se ha hecho a lo largo del tiempo. Está claro que la nació con vocación defensiva, de ahí sus baluartes y sus garitas donde hubo cañones. Pero la torre también pasó a cumplir otras funciones con el paso del tiempo.

Una de ellas fue servir como faro para los navegantes, pero también fue un centro de recaudación de impuestos. Y en su parte más baja se encerró a presos, ya desde el propio siglo XVI.

No obstante, hoy ya no tiene ninguno de esos usos, y solamente es un monumento que hay que visitar de forma obligada durante un viaje a Lisboa. Y es que al fin y al cabo la Torre de Belém es un tesoro de la historia lusa y de todo el mundo, ya que se trata de un monumento catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

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