La curiosa historia del pasaporte

Edith Sánchez·
11 Septiembre, 2020
Lo más curioso de la historia del pasaporte es que solo se volvió necesario hasta hace relativamente muy poco tiempo, justo cuando hay medidas de seguridad cada vez más sofisticadas y eficaces.

Como todo buen viajero sabe, el pasaporte es un documento expedido por las autoridades correspondientes de cada país y cuenta con una validez internacional. Aquí hablaremos sobre la curiosa la historia del pasaporte y de algunas de las controversias que ha generado.

Probablemente la alusión más antigua que se hace con relación al pasaporte se remite al Imperio persa, en el año 450 antes de nuestra era. Sucedió cuando el rey Artajerjes I le otorgó un documento a Nehemías para que pudiera viajar a través de varios territorios hasta Judea.

Remontando el tiempo: la historia del pasaporte

Más adelante, durante el califato islámico del medioevo, se utilizaba una especie de paz y salvo de impuestos para que los ciudadanos se pudieran desplazar dentro de sus fronteras. Mientras tanto, en la Europa de la misma época se concedía una carta con la que su portador podía desplazarse por distintos territorios.

Los avances en el transporte llevaron a que a mediados del siglo XIX en Europa colapsara este sistema de control sobre los viajeros que se desplazaban de un país a otro. Sin dudas, este fue un hecho determinante dentro de la historia del pasaporte.

Desde finales de ese siglo y hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, no se exigía portar pasaporte a los viajeros. De hecho, casi nadie poseía pasaporte. Otra era la realidad en el Imperio Ruso y el Otomano, en donde sí lo exigían para viajes internacionales o para movilizarse dentro de sus fronteras.

Los primeros pasaportes

Los primeros pasaportes como tales contenían una descripción física de quien lo portaba, acompañado de una fotografía en blanco y negro. Se empezaron a tramitar hacia comienzos del siglo XX para ejercer control sobre quienes entraban o salían de las fronteras de cada país.

Con el tiempo se convirtió en un modelo que se empezó a imitar, lo que genero polémicas. Especialmente porque, para la población europea de la época, dicha descripción de una persona resultaba denigrante.

Un pasaporte lleno de sellos en manos de un viajero.

Al finalizar la segunda década del siglo XX, la Sociedad de Naciones se reunió para establecer la normatividad con respecto a los pasaportes. Posteriormente, la Organización de las Naciones Unidas discutió el tema en 1963. Sin embargo, solo fue hasta 1980 que los pasaportes se normalizaron, con el patrocinio de la Organización de Aviación Civil Internacional.

Un tema de seguridad

Como se describió con anterioridad, los primeros pasaportes se limitaban a hacer una descripción física de quien lo portaba, junto con su nacionalidad, nombre y autorización de movilidad. Luego, este documento pasó a ser un cuadernillo en el que se registraban las entradas y salidas a un país.

Con el tiempo, a este trámite de ingreso y salida de estados se le añadió el visado, a la vez que este documento adquirió reconocimiento y validez internacional. De esta manera, la historia del pasaporte se consolidó como institución.

Para contrarrestar su falsificación, al pasaporte se añadió la fotografía del titular y se numeraron las páginas del documento. Posteriormente, se recurrió al papel y a las perforaciones de seguridad. Sin embargo, estas medidas demostraron ser ineficaces a través de la historia del pasaporte.

El pasaporte hoy

En la actualidad, se han incorporado métodos fotomecánicos y tintas especiales para dificultar su duplicación fraudulenta. Finalmente, desde la primera década del siglo XXI, algunas naciones decidieron incluir un chip biométrico y códigos de diferentes características. Estas fueron medidas sin antecedentes en la historia del pasaporte.

A pesar de las medidas de seguridad implementadas, se siguen registrando gran número de falsificaciones. Esto genera enormes costos para las entidades involucradas, que tienen la obligación de repatriar a estos viajeros.

La vigencia de los pasaportes puede cambiar dependiendo de cada país, y su renovación a veces conlleva nuevos añadidos de seguridad. Así mismo, representa un ingreso cuantioso para cada Estado y un costo innecesario para su beneficiario.

La historia del pasaporte está repleta de cambios.

En este sentido, cabe señalar que las entidades supranacionales se desplazan sin ningún tipo de restricciones, no requieren visado y tampoco pagan impuestos de circulación. De hecho, en la Unión Europea, los ciudadanos pueden transitar solo con su DNI entre países.

Algunos cuestionamientos sobre la historia del pasaporte

Para algunos pensadores, el pasaporte solo constituye una forma más de control sobre los ciudadanos, por lo que cuestionan su uso. Adicionalmente, afirman que este «documento» para nada representa la identidad de su portador.

Igualmente, señalan que se trata de una acción encaminada a imponer la dominación occidental en el mundo. Agregan que el pasaporte tiene un carácter discriminatorio, que impide el transito realmente libre por las diferentes naciones.

De hecho, algunos países venden su ciudadanía a precios exorbitantes; en otros casos, se conforman mecanismos corruptos de adquisición de este documento. Esto ha consolidado verdaderas mafias que lucran explotando las necesidades de otros.

Entre tanto, es claro que, dependiendo del país de origen, a su titular se le respetan o se le niegan sus derechos. No es raro que en las oficinas de migración se discrimine a las personas por el origen del pasaporte que llevan. Con los avances de la informática, resulta curioso que esa libreta llena de sellos siga estando vigente.