3 grandes miedos de los que debes deshacerte

Edith Sánchez · 1 julio, 2019
Que los miedos no te detengan en tu interés por explorar el mundo. Aunque son sentimientos fuertes e invasivos, seguramente todos se irán disipando a medida que avances en esa travesía que te lleva a nuevos descubrimientos.

Hay cientos de personas en el mundo que se privan de viajar por temor. Más que la falta de dinero o de tiempo, lo que muchas veces nos retiene son esos miedos que aparecen y se convierten en un fuerte obstáculo para salir de la zona de confort.

Ir a otro lugar, especialmente si es un sitio lejano, hace que afloren miedos que normalmente no tendrías. Incluso miedos sumamente básicos, como los de no saber cómo tomar transporte desde el aeropuerto, no agradar a la gente que conozcas, temor al caos de las grandes ciudades…

Quizás, ese es precisamente el primer gran aporte de un viaje: te obliga a mirar los miedos a la cara. Puedes hacer como el que no ve, pero tal vez eso te lleve a perder una oportunidad para evolucionar. Si en el fondo quieres viajar, pero no te atreves por tus miedos, toma nota de las siguientes reflexiones.

1. Lo desconocido, uno de los grandes miedos del viajero

Viajero solo

Quizás te sorprenda saber que una gran cantidad de viajeros experimentan muchos miedos antes de cada travesía. Incluso los que ya están curtidos no dejan de sentir un cosquilleo cada vez que emprenden la siguiente aventura.

El principal gran miedo es a salir de nuestra zona de confort y saltar justo al centro de lo impredecible. Entonces pospones la idea, dices que no es tan importante o te inventas algún pretexto para no hacerle frente a esos miedos que te limitan.

Temer a lo desconocido es completamente normal, sobre todo en un mundo plagado de noticias que, principalmente, nos hablan de atrocidades. También hay toda una cultura (que afecta principalmente a las mujeres) y que te dice ‘mejor no busques lo que no se te ha perdido’.

Tener miedo a lo desconocido es poco razonable porque incluso en casa no sabemos lo que puede pasar. Esos miedos, en el fondo, lo son a lo diferente, al otro. Puedes quedarte donde estás y nunca salir al encuentro de lo ajeno. Sin embargo, eso te privará de muchas experiencias y de grandes aprendizajes.

2. ¿Falta de confianza en ti mismo?

Viajera en un aeropuerto

Muchas veces, esos miedos que se sienten al viajar tienen que ver con la falta de confianza en uno mismo. Nos sentimos como niños a los que pueden sucederles cosas terribles y que no van a tener ningún recurso a mano para sortear la situación.

El problema con los miedos es que siempre encuentran la forma de alimentarse a sí mismos y su principal nutriente son nuestras inseguridades. Sin embargo, la mayoría de las veces no sabemos de lo que somos capaces hasta que las circunstancias no nos lo exigen.

Los miedos son expertos en robarte los sueños y en cortarte las alas. Claro que estás en todo tu derecho de sucumbir a ellos, pero probablemente cada vez será más difícil para ti cruzar tus propias fronteras. Habrá facetas de ti mismo que nunca vas a conocer porque nunca permitiste que se manifestaran.

3. Los pensamientos catastróficos

Viajero con miedos

Los miedos son invasivos y consiguen poner a funcionar zonas de tu cerebro que están más asociadas a la imaginación que a la razón. Es por eso que, cuando tememos algo, inmediatamente comienzan a surgir imágenes en nuestra mente que muchas veces resultan absurdas.

Surgen ideas como que el avión cae justo en la selva. O que entras a un sitio y todos te miran como extraño para luego burlarse de todo lo que tú haces. También puede que pienses en algunas escenas de películas en las que alguien llega a un hotel y en la tenebrosa noche un asesino entra en su habitación.

Esos pensamientos catastróficos roban entusiasmo y aumentan la intensidad de los miedos. En realidad, tienes más probabilidades de ganar la lotería que de vivir una de esas catástrofes que imaginas. Un dato: la probabilidad de que tu vuelo se accidente es de 1 entre 2,1 millones. Y si eso ocurre, probablemente, estarás en el 80 % de los pasajeros que sobreviven.

No es fácil, pero sí sería bueno que hicieras un esfuerzo por desterrar esos pensamientos catastróficos y, en cambio, alimentar pensamientos positivos. Piensa en todo lo interesante que puedes descubrir y en los beneficios que un viaje podría traer a tu vida. Convéncete de que todo va a estar bien y que vas a hacer lo necesario para que así sea.