Los tradicionales riads, convertidos en hoteles boutique

Para poder vivir una experiencia magnífica en Marruecos, aprender sobre sus costumbres y sentirte “menos turista” una gran idea es alojarse en uno de los cientos de riads transformados en hoteles boutique. Estas antiguas casonas esconden muchas tradiciones y secretos de la vida cotidiana. ¡Una experiencia fascinante!

Riads: vive como un marroquí

Alojarse en un riad es perfecto para conocer el día a día de la vida de los marroquíes. Hasta hace unos años estas viviendas eran usadas por las familias locales, pero en la actualidad son muchas las que abren sus puertas a los turistas. Sin duda un plan diferente, ideal para los que desean vivir las tradiciones del lugar que visitan.

Raid en Marruecos
Riad – Mikadun

En las medinas (barrios antiguos) de Fez, Marrakech o Essaouira muchos alojamientos son riads. Aquellos que antiguamente eran palacios, residencias privadas de la aristocracia o la nobleza (y hasta de los sultanes) ahora son “hoteles boutique” más que pintorescos.

Entre las calles laberínticas y repletas de tiendas, los riads representan el patrimonio arquitectónico y artístico de Marruecos. Si bien han sido remodelados y transformados siguen manteniendo su esencia: habitaciones que dan a un patio central o un balcón con vistas a ese patio.

Los riads y la vida en la medina

Aunque estés de vacaciones en Marruecos, si te alojas en un riad te sentirás en parte como un lugareño más. Tener que caminar entre las callecitas de la medina, quizás cargando bolsas con las compras o las maletas, mientras hueles los aromas de las especies y observas los colores de las telas o zapatos de las tiendas… es lo mismo que hace un marroquí en su día a día.

El tumulto de gente por las mañanas, oír el llamado al rezo desde las mezquitas, ver a las mujeres con sus velos caminando apresuradas con el pan bajo el brazo… son todas actividades cotidianas que presenciarás y que te gustarán sobremanera.

Medina de Essaoiura
Medina de Essaoiura – Nella

Tendrás que acostumbrarte al regateo en el mercado, a esquivar personas que caminan rápido para llegar a su trabajo. Nada más salir del riad, verás a los niños corriendo para ir a la escuela, a los vendedores limpiando sus tiendas y a los artesanos trabajando la materia prima, sobre todo cuero.

Pasear por las medinas de Marruecos es algo realmente mágico y diferente que vale la pena experimentar al menos una vez en la vida. La mayoría de los riads se ubican en estos barrios, los más auténticos, de las ciudades, por lo tanto las callecitas laberínticas son paso obligado para llegar al hotel.

“Cuando viajes, recuerda que un país extranjero no esta diseñado para acomodarte. Esta diseñado para acomodar a su propia gente.”

– Clifton Fadiman –

¿Cómo son los riads por dentro?

Podemos imaginar las casas como si fuesen un cuadrado: los laterales son las habitaciones y el centro es el patio con un aljibe (algunos todavía en funcionamiento) como espacio común. Otra de las áreas compartidas es la terraza, perfecto para desayunar o descansar mirando el paisaje.

Riad en Meknes
Riad – Mikadun

Al entrar al riad verás un bonito patio, muy bien decorado, con fuentes y mosaicos. En los hoteles más grandes puede haber una gran fuente que hace de piscina. El patio está parcialmente cubierto por la sombra de las paredes que lo rodean.

Si miras hacia arriba verás el cielo y si te detienes en los laterales observarás barandillas y ventanas coloridas, con bordes de madera y cristales de diferentes tamaños. El diseño usado es el tradicional marroquí. Las tejas son de terracota cubiertas con laminados en forma de conchas, las columnas que soportan los pasillos superiores son una especie de galería.

En la planta baja de los riads suele estar la recepción, la cocina, la sala y las áreas comunales. A partir del primer piso se disponen las habitaciones y las suites. En el último piso están la terraza que se usa como un segundo espacio público y compartido.

Riad en Essaouira
Riad en Essaouira – SnippyHolloW

Los riads transformados en hoteles boutique ofrecen todas las comodidades y son de cuatro o cinco estrellas. Por supuesto que hay opciones más asequibles, de tres estrellas y hasta los llamados “bed & breakfast”. En estos casos la decoración y el estilo en los ambientes no son tan cuidados.

La última tendencia en alojamientos en Marruecos son los “mini Riads”. Se trata de casas pequeñas con un puñado de habitaciones y el inevitable un patio central.

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