El puente de Gard, un fantástico acueducto romano

· 15 diciembre, 2017

El puente de Gard es un espectacular acueducto situado en el sur de Francia. Más concretamente junto al pueblo de Remoulins, en el departamento de Gard. Fue construido por el Imperio romano y, tras servir para diversas funciones, se ha convertido en uno de los atractivos turísticos del país. Si quieres saber más sobre él, sigue leyendo.

La historia del puente de Gard

Vista aérea del puente de Gard
Puente de Gard – Puente de Gard

En el siglo I d.C. Nîmes estaba en pleno auge. Su expansión fue rápida, llegando a alcanzar los 20.000 habitantes. Para aumentar su prestigio, pero también por la necesidad de disponer de una gran cantidad de agua para las termas, las fuentes o para realizar las tareas cotidianas del hogar, se decidió dotar a la ciudad de un acueducto. Así nació el puente de Gard.

El acueducto funcionó durante los siglos II y III d. C., periodo en el que en Nîmes se construyeron termas grandiosas y en el que el agua tuvo un gran protagonismo en la vida cotidiana. En el siglo IV, la falta de mantenimiento hizo que la vegetación creciera en el canal y que el caudal se redujese considerablemente. De ahí que en el siglo VI se abandonara definitivamente.

No fue hasta la Edad Media cuando se le volvió a otorgar una función: la de ser un lugar de paso para los que se dirigían de Uzès a la feria de Beaucauire y, por tanto, tenían que atravesar el río. De esta forma, para facilitar la circulación de las personas, así como de los animales y las carretas, se ensancharon las pilas de arcos del segundo nivel y se excavaron rampas de acceso en cada vertiente.

En 1702 los pilares fueron restaurados a su grosor original para salvaguardar el acueducto. Aunque un año más tarde se construyó un nuevo puente para que el tráfico rodado pudiese cruzar por allí.  Ya convertido en todo un reclamo turístico, pues la calidad extraordinaria de su albañilería atraía a los viajeros mamposteros, sufrió una restauración con el fin de asegurar su mantenimiento.

Características del puente de Gard

Arcos del puente de Gard
Arcos del puente de Gard – Isabelle Blanchemain / Flickr.com

El puente de Gard puede presumir de ser uno de los acueductos más altos del mundo romano, ya que se eleva unos 50 metros. Se distingue de otros por sus dimensiones imponentes y la apertura de sus arcos, llegando a medir 24,52 metros el más grande. Asimismo, está formado por tres niveles de arcadas: seis arcos en el primer nivel, once en el segundo y cuarenta y siete en el tercero.

Se construyó sin emplear argamasa, por lo que las piedras, algunas de las cuales pesan hasta seis toneladas, se mantienen unidas por grapas de hierro. La fachada que forman aún conserva las huellas de la organización de las obras, como la numeración de las piedras o los puntos de apoyo del andamiaje y de las grúas. También se pueden ver los nombres inscritos de algunos viajeros mamposteros.

El acueducto está perfectamente conservado, lo que se refleja en los diversos reconocimientos que ha conseguido a lo largo de los años: en 1840 fue inscrito en la lista de los grandes monumentos de la Comisión de Monumentos Históricos; en 1985 fue clasificado como Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco; y en 2004 recibió la etiqueta de Gran Emplazamiento de Francia.

“La arquitectura es el testigo insobornable de la historia, por que no se puede hablar de un gran edificio sin reconocer en él el testigo de una época, su cultura, su sociedad, sus intenciones…”

-Octavio Paz-

Entorno natural                

Puente de Gard
Puente de Gard – max guitare / Flickr.com

El puente de Gard no solo destaca por su arquitectura, sino también por el maravilloso entorno en el que se asienta: sobre el río Gardon y rodeado de paisaje mediterráneo. Precisamente, en el lugar hay cultivos tradicionales como las viñas, los cereales y los olivos. Mientras, en la orilla más húmeda hay una avenida arbolada en la que disfrutar de un agradable paseo.

Por otro lado, a un paso del puente de Gard hay una exposición al aire libre de los diferentes paisajes que podemos encontrar en la Garriga. Recibe el nombre de Memorias de la Garriga y tiene como objetivo presentar la evolución del paisaje mediterráneo y, al mismo tiempo, preservarlo. El visitante es libre de elegir el itinerario a seguir. Pero sea cual sea su elección, hay un panel explicativo que le ayudará a orientarse.

Fotografía de portada: Tiberio Frascari