El castillo de Bran, más conocido como… el castillo de Drácula

Armando Cerra 6 febrero, 2018

El conde Drácula es, posiblemente, el personaje rumano más conocido en todo el mundo. Y de hecho, es uno de los principales reclamos turísticos de Rumanía, y en especial de su región natal: Transilvania. Pues bien, allí se encuentra el hermoso castillo medieval de Bran, una fortaleza realmente espectacular y cuya visita es obligada para todos aquellos que emprendan la ruta de Drácula en Rumanía.

¿Existió Drácula?

Bela Lugosi interpretando a Drácula
Bela Lugosi como Drácula – commons.wikimedia.org

Antes de relataros todos los encantos y atractivos del castillo de Bran, vamos a presentaros al mítico conde Drácula. Y lo primero que hay que decir de él es que no fue un personaje real, sino una invención literaria.

Un personaje creado por el escritor irlandés Bram Stoker, que publicó su novela Drácula en 1897. Y por cierto, Stoker, jamás visitó Rumanía, pero en cambio su obra no cesa de atraer turistas de todo el mundo a este país.

Respecto al relato fantástico, siempre se ha creído que estaba inspirado en un príncipe rumano real, Vlad III, cuyo nombre al nacer fue Vlad Draculea. Un personaje que, a mediados del siglo XV, gobernó estos territorios con mucho rigor, tanto que fue conocido como Vlad el Empalador. Si bien, no hay constancia histórica de que tuviera nada que ver con vampiros.

¿El castillo de Bran es el castillo de Drácula?

Castillo de Bran
Castillo de Bran – All-stock-photos

Lo que sí que está acreditado históricamente es que Vlad III no pasó ni un solo día de su vida en el castillo de Bran. En cambio, su verdadera fortaleza y residencia sería el castillo de Poenari, el cual está hoy prácticamente en ruinas. Por ello, es mucho más fácil ubicar el mito de Drácula en el de Bran, que se encuentra en un estado de conservación perfecto.

Y sorprende que se conserve tan bien, ya que los orígenes del actual edificio se remontan al siglo XIV. No obstante, lo cierto es que pese a su robustez, el castillo de Bran nunca cumplió un importante valor militar ni sufrió duros asaltos. Pero en cambio, sí que fue la residencia de destacados personajes de la realeza rumana.

Entonces, ¿por qué se conoce como el castillo de Drácula?

Patio del castillo de Bran
Patio – Fotokon

Se cuenta que Bram Stoker investigó sobre esta construcción medieval y se inspiró en ella para describir el palacio del personaje protagonista de su novela.

Y además de eso, su emplazamiento no puede ser más apropiado para el legendario relato de miedo. Estamos hablando de una fortaleza que se halla en lo alto de un roquedo, dominando así un entorno con bosques y brumas habituales entre las que surgen sus torreones, que en los días de densa niebla pueden parecer terroríficas presencias fantasmales.

Dónde está el castillo de Bran

Castillo de Bran
Castillo de Bran – takawildcats

Para visitar este monumento es necesario acercarse a la ciudad de Brasov, en la región de Transilvania. Y desde allí, hay que dirigirse hasta la población de Bran, que dista aproximadamente 25 kilómetros.

No obstante, si se decide visitar no habrá ningún problema para llegar allí, dada la abundante señalización sobre el sitio. Además, hay muchas excursiones que acercan a los turistas hasta aquí.

“Recuerda mi amigo, el conocimiento es más fuerte que la memoria y no debemos confiar en lo débil.”

-Fragmento de “Drácula”, de Bram Stoker-

La visita al castillo

Castillo de Bran
Interior del castillo – Daniel ENGELVIN / Flickr.com

Bran aparece en cualquier información turística de Rumanía como el castillo de Drácula, y eso por sí solo ya atrae a un enorme número de visitantes. Y es cierto que en el castillo de Bran se habla mucho del famoso personaje literario y también del príncipe Vlad III, del que incluso se llega a decir que estuvo aquí un par de noches preso.

Sin embargo, la gran sorpresa que se encuentran los visitantes es que descubren una verdadera residencia real. Y con el añadido que se realizó en los años 20 del pasado siglo por orden de la reina María de Rumanía, que encargó reformar y decorar el castillo, sin que esa intervención supusiera que el edificio perdiera su encanto medieval.

Por esa razón, independientemente de la veracidad de que sea el castillo de Drácula o no,  esta visita es todo un placer para los viajeros. Un recorrido en el que se suceden varias decenas de habitaciones y estancias, unidas entre sí por intrincadas escaleras y laberínticos pasadizos. Algo que nos hace comprender por qué este lugar bien pudo ser la residencia soñada por el temido conde Drácula.

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