Dinant, imprescindible en un viaje a Bélgica

· 17 enero, 2017

La población de Dinant, dentro de la provincia de Mamur, es una de las más turísticas y hermosas de Bélgica. Una urbe situada entre dos de los accidentes geográficos más atractivos de la región de Valonia: el río Mossa, que pasa por la propia población, y los agrestes relieves de las Ardenas. En definitiva, Dinant es uno de esos destinos imprescindibles en cualquier viaje a Bélgica.

Dinant, la “Hija del Mossa”

Es ese uno de los sobrenombres de la ciudad, ya que toda ella parece quedar envuelta por el cauce de ese río, a cuyas orillas se ha desarrollado la vida ciudadana desde la Edad Media.

Dinant
Dinant – Sergey Novikov

Esas aguas, no solo regaban los campos de cultivo del entorno y daban de beber a los vecinos, también era su principal vía de comunicación, al tratarse de un río navegable. Algo que hoy también se puede hacer en diversos barcos turísticos. Y los más intrépidos, pueden optar por remar en kayak.

El casco urbano de Dinant

Lo primero que hemos de decir sobre la zona histórica de Dinant es que es muy hermosa, y muy fotogénica tanto en las vistas de conjunto (por ejemplo, desde el puente Charles de Gaulle), como en los muchos detalles que ofrece. De estos detalles y edificios más pintorescos os vamos a presentar los más atractivos.

1. La Colegiata de Notre Dame

Esta iglesia domina el conjunto urbano. Y lo hace desde hace siglos. Concretamente desde que se construyó en la Edad Media, en un claro estilo románico. Si bien, el edificio que vemos en la actualidad es una reconstrucción ya del tiempo gótico, porque el templo inicial sufrió graves daños tras el desprendimiento de rocas sobre ella. Algo comprensible en cuanto descubrimos su ubicación bajo un gran farallón rocoso.

Colegiata de Dinant
Colegiata – Sergey Novikov

Lo más llamativo de su estampa es comprobar que sus dos torreones de la fachada están inacabados. Algo que proporciona un protagonismo aún mayor a la cúpula bulbosa central que se construyó en el siglo XVI y que hoy en día está catalogada como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Todo eso en cuanto al exterior, porque recomendamos fervientemente la visita a su interior, lo que da la oportunidad de descubrir un conjunto de vidrieras realmente hermosas y que bañan al templo de una luz especial.

2. La Maison Sax

La Colegiata es uno de los símbolos de Dinant, pero para los amantes de la música hay otro motivo fundamental para viajar a Bélgica y descubrir esta ciudad. Aquí nació el inventor del saxofón: Adolphe Sax.

En su honor se puede visitar la casa donde lo hizo en 1814, la Maison Sax. Allí hay un museo dedicado a este inventor y a su instrumento. Es imposible no verlo, ya que su presencia viene indicada por una simpática estatua de Sax sentado en un banco frente a vivienda.

“La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.”

– Platón –

La Ciudadela

Ciudadela deDinant
Ciudadela – Anibal Trejo

Sobre todo el conjunto histórico de Dinant se eleva el peñón Bayart y sobre ella está la Ciudadela, hasta cuyas alturas se puede llegar por escaleras o más cómodamente en teleférico.

De una forma u otra, la ascensión no defrauda, para empezar por las hermosas vistas que ofrece, para acabar por el recorrido histórico que se puede llevar a cabo por sus estancias interiores, desde el patio de armas hasta los calabozos, las viejas cocinas o los búnkeres.

Tomarse una cerveza en Dinant

Como en cualquier lugar de Bélgica abundan las cervecerías y las marcas de esta bebida. No obstante, si se viaja a Dinant parece obligado beberse una Leffe, ya que muy cerca de aquí se encuentra la Abadía de Nuestra Señora de Leffe, origen de esta prestigiosa cerveza, en la actualidad conocida en el mundo entero.